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Bina48, el androide creado para preservar los recuerdos. Genialidades Lo más 

¿Clonarías la mente de tu esposa para hacerla inmortal? Conoce la historia de este androide

La inmortalidad es el sueño que muchos esperarían que la ciencia les permitiese cumplir, ya sea para sí como para retener en esta tierra a los seres queridos que le parezcan fundamentales. No obstante, los avances tecnológicos no parecen ser capaces de alargar la vida a esos niveles pero, a continuación, podrás conocer una historia muy interesante al respecto.

Bina48 es un androide con la personalidad de una persona de nombre Bina Aspen Rothblatt. Además, poseen un aspecto también idéntico. La idea de su origen surgió de la cabeza de Martine Rothblatt, una mujer estadounidense que trabajó en biotecnología y luego formó parte del Proyecto Genoma Humano. Esta mujer, que nació como hombre, se casó en época masculina con Bina Aspen y, a pesar de la operación que le cambió el sexo, la relación marital que llevaba con su esposa se conservó sin mella, pues tenía un amor tan profundo que le hizo declarar alguna vez que “Bina era tan maravillosa que desearía que no desapareciera jamás”.

Plantada la semilla de aquel pensamiento, comenzó a brotar la acción y surgió de allí el Movimiento Terasem, fundación en la que Martine se propuso perpetuar la personalidad –y para algunos el alma- de su esposa.

Entonces, la intención de conservación debía traducirse en la recolección de la información que resumiera a cabalidad los datos sobre la personalidad de Bina y fuera capaz de reproducirlos, manifestando sus deseos, pasiones, emociones, intereses, recuerdos y obsesiones, tan propios de cada cual como para hacerlo inconfundiblemente particular. Para esto, se haría uso de algoritmos en secuencias complejas, programados en un chip que permitiera la elección de ciertas decisiones y expresiones con el fin de, inclusive, recordar detalles como la forma en que le gustaba guardar las cortinas rústicas o la manera en que ordenaba la ropa al guardarla en el clóset. De todo tipo de cotidianidades podrían quedar perfectamente respaldadas.

Una vez que la Fundación se puso en contacto con la compañía Hanson Robotics, surgió Bina48 y luego LifeNaut, el nombre con el que se bautizó a este proyecto de inmortalidad tecnológica y artificial. Bina48, desarrollada desde 2010, es hoy el androide más famoso del mundo.

Más sobre LifeNaut

“Lo que pretendemos es que cada persona pueda crear su vida en forma digital. Es decir un archivo de memoria. Nuestra misión es concientizar y explorar la cuestión de que sea posible prolongar la vida humana, empleando nanotecnologías y biotecnologías cibernéticas”, explicó Bruce Duncan, investigador jefe de LifeNaut.

Para ser “beneficiado” por este proyecto, basta con recibir la invitación a ser parte de la base de datos de recuerdos, emociones y pensamiento de LifeNaut. También las fotos, episodios más importantes y los ideales que mueven su vida, con el fin de generar toda la información necesaria para elaborar una personalidad artificial lo más idéntica a su símil natural, para que pueda ser perpetuada de forma robótica.

Sobre la inteligencia artificial

El uso de inteligencia artificial, para muchos científicos, supone un riesgo tremendo para toda la humanidad. Hasta hoy, la mayoría de las máquinas sólo son capaces de seguir instrucciones de forma altamente eficaz, pero casi nunca pueden tomar decisiones que impliquen juicios éticos o morales respecto a alguna situación. El límite entonces sigue siendo la conciencia humana, que hasta ahora no ha podido ser desarrollada por ningún robot, pero ¿y si se lograra? ¿Y si se construyera de pronto un computador tan capaz que manifieste pensamientos e ideas propias, o incluso la capacidad de convencer a otras personas o crear herramientas propias?

Para el físico Stephen Hawking, la reflexión es aguda al respecto: “El éxito de la creación de la inteligencia artificial podría ser el gran evento de la humanidad, aunque también podría ser el último, si no aprendemos a valorar los riesgos. Si se les aplica un nivel suficiente de autonomía, los robots podrían llegar a tomar el control y se podrían rediseñar a sí mismos”.

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