En un hecho sin precedentes en la historia judicial de Chile, la exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, ha sido colocada en prisión preventiva por el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago. Esta decisión ha sido informada tras la acusación de eventuales delitos relacionados con el cohecho y lavado de activos, en el marco de la investigación del escándalo conocido como la trama «Muñeca Bielorrusa». Este caso ha generado gran expectación mediática y jurídico-política, dado que Vivanco, quien ocupó un alto cargo en el sistema judicial, ahora enfrenta graves cargos que la sitúan en el banquillo de los acusados junto a otros implicados de renombre.
La resolución del juez Cristián Sánchez a favor de la prisión preventiva para Vivanco se ha fundamentado en la gravedad de las acusaciones interpuestas en su contra. Este tipo de medidas cautelares son consideradas las más severas dentro del sistema penal chileno, reflejando la seriedad de la situación que enfrenta la exministra. A lo largo de los últimos meses, la trama «Muñeca Bielorrusa» ha revelado una serie de irregularidades y conexiones peligrosas entre el ámbito político y criminal, lo que ha llevado a las autoridades a profundizar en las pesquisas.
En el dictamen del juez, se ha establecido que Vivanco será recluida en un módulo especial del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín. Esto no solo se debe a su condición de exfuncionaria de alto rango, sino también por sus problemas de salud. El juez ha ordenado que la Gendarmería esté a cargo de proporcionar tanto sus medicamentos como una correcta guía alimentaria, asegurando que sus necesidades básicas sean atendidas durante su reclusión.
La histórica decisión del tribunal ha causado un gran revuelo en distintos sectores de la opinión pública y el ámbito jurídico. La prisión preventiva de una exministra de la Corte Suprema no solo sienta un precedente en el sistema judicial chileno, sino que también pone de manifiesto la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas dentro del sistema judicial. Expertos en derecho penal señalan que esta situación podría abrir puertas a reformas que fortalezcan aún más la lucha contra la corrupción en el país.
Además de Vivanco, su pareja, Gonzalo Migueles, y los abogados Mario Vargas y Eduardo Lagos también se encuentran en prisión preventiva. La interconexión de este caso ha llevado a una creciente presión social y política para que se realicen reformas que aseguren un juicio justo y transparente para todos los involucrados. Con la atención del país centrada en este caso, el resultado de la investigación podría tener repercusiones significativas no solo para los acusados, sino para todo el sistema judicial chileno.



















